8 de julio de 2026

Seis meses más dando la batalla desde el lado correcto

En ACO cerramos la primera mitad del año con la convicción de haber frenado la sensación de impunidad de los agentes de la industria del odio y la desinformación

ACO

Protesta antiracista en Eugen, Oregon. / David Geitgey

Acabar con la impunidad de quienes viven de esparcir bulos y odio contra los más débiles. Esta fue la premisa desde la que en octubre de 2024 pusimos en marcha una idea –por entonces la palabra “proyecto” sonaba demasiado grande– que, casi dos años después, ha adquirido vida propia hasta convertirse en lo que hoy es la Asociación Acción Contra el Odio (ACO).

Del crecimiento de la asociación a lo largo de estos meses se pueden extraer varias lecturas. La más obvia, que el odio como herramienta al servicio del poder y el dinero sigue al alza, y que la gente lo percibe en su día a día. La idea que preferimos extraer quienes trabajamos para sacar ACO adelante es que somos muchos y muchas más las que estamos del lado de la convivencia y la democracia. Que somos mayoría las que estamos dispuestas a dar la batalla contra la ofensiva ultra y sus sucursales mediáticas, económicas y judiciales.

Cerramos este curso con una comunidad de 244.000 personas que, con sus firmas, donaciones (más de 1.200 donantes) y labor de difusión, nos permite afrontar cada día acciones más ambiciosas e incisivas. Una comunidad que nunca deja de sorprendernos con su apoyo y confianza, el único soporte que nos permite seguir plantando cara a una industria del odio y el bulo que ya ha empezado a percibir unos límites que la sociedad civil organizada no vamos a permitir que se traspasen.

El mensaje ha quedado claro: mientras se trate de poner en riesgo los derechos de los colectivos más vulnerables, nos van a tener enfrente para defender una idea de país en la que quepamos todos y todas.

Durante la primera mitad de este año, hemos logrado algunas victorias y pasos adelante en los diez procesos judiciales en marcha a partir de denuncias impulsadas por ACO. Llevamos ante los tribunales por delitos de odio a agitadores ultra como Rubén Pulido o Daniel Esteve; conseguimos que se ordenara el cierre de cuentas y la retirada de contenido que incitaba a la violencia de personajes como el influencer Rudy Ruymán o el agresor racista Jan Sin Miedo; pusimos en busca y captura al neonazi Alberto Caliú; e incluso logramos, a través de la reforma del reglamento impulsada por ACO, que los sicarios al servicio de la cloaca mediática Vito Quiles y Bertrand Ndongo no sigan acreditados como periodistas en el Congreso.

A lo largo de estos seis primeros meses de 2026, hemos continuado denunciando a quienes tratan de instrumentalizar el odio y la desinformación para obtener un rédito político y electoral. El pasado mes de mayo denunciamos por delito de odio a Vox por instalar en las calles de Andalucía cartelería electoral que vinculaba migración y violencia sexual, incitando a la discriminación contra el colectivo de personas migrantes en nuestro país. Y la Fiscalía de Madrid ha incoado diligencias para investigar la comisión de este posible delito por parte del partido ultra. Esta investigación sigue abierta.

Además, hace apenas un mes presentamos ante la Fiscalía una denuncia contra la Comunidad de Madrid de Isabel Díaz Ayuso por denegar a los migrantes no empadronados en Madrid la tarjeta de Transporte Público. Una medida abiertamente xenófoba y aporofóbica que afecta, en su gran mayoría, a los colectivos más vulnerables y discrimina al colectivo de personas migrantes en situación irregular. Más de 25.000 firmas han apoyado la denuncia.

Más allá de las denuncias presentadas, los procesos abiertos y las órdenes judiciales emitidas, el curso deja la sensación de que las iniciativas de ACO han frenado la sensación de impunidad con la que los representantes de la industria del bulo y el odio se sabían antes de la existencia de ACO. La acción jurídica se está reflejando en la forma en la que estos peones de la ofensiva ultra miden cada vez más sus discursos, sus ataques xenófobos y sus campañas de acoso contra activistas, periodistas o representantes políticos. Una percepción del “no todo vale” que hace dos años brillaba por su ausencia en la esfera pública.

El acompañamiento a víctimas de acoso y agresiones de odio por parte de la ultraderecha, así como el impulso de campañas de incidencia mediática y acción colectiva, han sido las vías de actuación que más hemos reforzado durante esta primera mitad de año. 

A principios de febrero, presentamos de la mano de la periodista y creadora de contenido Elena Reinés una denuncia ante la Fiscalía Provincial de Madrid por un delito de odio tras la campaña de acoso y amenazas que recibió a través de las redes sociales. Denuncia que fue admitida a trámite y a raíz de la cual se abrió una investigación por parte de la Fiscalía. 

También nos personamos como acusación popular en el caso de la agresión por motivos de odio ideológico a Pablo Rodríguez, el hombre que recibió una violenta paliza el pasado 10 de mayo en la ciudad de Granada por parte de un grupo de neonazis por llevar una camiseta con un lema antifascista.

En cuanto a las campañas, la actividad de ACO también ha sido intensa. Hace apenas unos días, impulsamos una campaña exigiendo al Gobierno de España que abandone definitivamente la definición de antisemitismo impuesta por la Alianza Internacional para la Memoria del Holocausto (IHRA) que permite señalar y censurar cualquier crítica legítima a los crímenes de guerra de Israel.

A esta iniciativa se suma la que a principios de junio pusimos en marcha para pedir al Ministerio del Interior que tome medidas para la investigación efectiva y en profundidad de la violencia policial y la presencia de personas y grupos ultraderechistas en las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado. Así como el apoyo a proyectos como ‘Rumbo a Cuba’, en colaboración con Open Arms, con el objetivo de hacer llegar paneles solares al Hospital Pediátrico Manuel Márquez de La Habana ante el colapso provocado por el salvaje bloqueo a la isla por parte de EE.UU.

Estas últimas semanas hemos lanzado una campaña para alcanzar el objetivo mínimo de 50.000 euros que nos permita afrontar la segunda mitad del año con la seguridad de que vamos a poder seguir adelante con todos los procesos judiciales en marcha, y con todas las garantías. Gracias al apoyo de los y las más de 1.000 donantes que se han unido a la comunidad de ACO estos días, estamos rozando el 80% del total que necesitamos para continuar dando la batalla en los tribunales contra los ultras. 

Ellos cuentan con el apoyo financiero y con todos los recursos económicos y tecnológicos de su lado para continuar con su ofensiva contra la democracia y la convivencia. Nosotras solo te tenemos a ti para ponerle freno. Juntarnos para plantarles cara unidas es la única respuesta posible. Gracias por acompañarnos en el lado correcto de la Historia. 

P. D. En los próximos días tenemos una cita en los juzgados con Daniel Esteve Desokupa. Seguiremos informando… 

Si quieres consultar la memoria de actividades y las cuentas de ACO en 2025, pincha aquí para descargar el PDF.

Ayúdanos a continuar luchando contra la impunidad de la industria del odio uniéndote a comunidad de ACO con una donación aquí.

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