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Imagen de la camiseta por la que fue agredido Pablo Podríguez, el antifascista de Granada.
Acción Contra el Odio (ACO) se ha personado como acusación popular en el caso de la agresión por motivos de odio ideológico a Pablo Rodríguez, el hombre que recibió una violenta paliza el pasado 10 de mayo en la ciudad de Granada por llevar una camiseta con un lema antifascista.
Tras contactar con Pablo y su abogado, la asociación ha puesto todos los recursos de su equipo jurídico a su disposición, y estará presente en el procedimiento contra el grupo de neonazis que perpetraron el ataque fascista en pleno centro de la ciudad ocasionando graves lesiones físicas al agredido.
Los hechos, denunciados ante la Policía apenas tres días después, tuvieron lugar en la madrugada del sábado 9 al domingo 10 de mayo de este año. En torno a las 3:30 horas, hora de cierre del bar que Pablo regenta en el céntrico barrio del Realejo, este se dirigió junto a su pareja y una amiga a otro establecimiento de ocio nocturno cercano. Durante el trayecto, en el que el agredido se distanció brevemente de sus acompañantes, un grupo de jóvenes se acercaron a él haciendo comentarios sobre la camiseta con las palabras Antifascist Bitches (perras antifascistas en inglés) que vestía. Acto seguido, uno de los jóvenes propinó un fuerte puñetazo en la cara a Pablo que le hizo perder el conocimiento y cayó desplomado al suelo.
El agredido, al que su pareja encontró tirado en la calle e inconsciente en medio de un charco de sangre, tuvo que ser hospitalizado debido a la fractura de pómulo que le causó el golpe en la cara y una aparatosa brecha en el lateral de la cabeza provocada por el impacto contra el asfalto al caer. Debido a estas lesiones, Pablo tuvo que ser intervenido quirúrgicamente en los días posteriores y aún presenta diversas secuelas.
En su denuncia, el agredido manifestó no haber tenido nunca problemas de ese tipo ni enfrentamientos ideológicos de ninguna clase en los 15 años que lleva regentando el local del que es propietario, tampoco fuera de su ámbito laboral. Además, declaró no conocer previamente a ninguno de los neonazis integrantes del grupo de agresores, quienes, tras propinar la paliza, huyeron del lugar de los hechos dejando a Pablo inconsciente y gravemente herido.
Tres días después de la agresión, coincidiendo con la presentación de la denuncia ante la Policía, dos jóvenes se presentaron en el juzgado de guardia para reconocerse como autores de los hechos y ponerse a disposición de los investigadores, tal y como informó Europa Press. Ambos, descartaron en todo momento que fueran cuestiones ideológicas las que motivaron la agresión y mostraron su arrepentimiento ante lo sucedido.
El equipo jurídico entiende la personación en este procedimiento como una acción destinada a “garantizar que quede acreditado el móvil de odio ideológico” tras la agresión, una motivación que estrategia emprendida por los denunciados trata de invisibilizar. “Estas agresiones, más allá de que exista una víctima individual, es un ataque colectivo que pone en riesgo a cualquier persona que utilice simbología o se posicione en posturas antifascistas”, afirma su directora Pastora Filigrana; quien destaca la pertinencia de investigar la mano de redes ultraderechistas organizadas detrás de este tipo de ataques ideológicos.
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