31 de diciembre de 2025

En 2026, seguirán teniéndonos enfrente

Ojalá en 2026 no tengamos que denunciar ni un solo delito de odio ni incitación a la violencia más. Eso significará que hemos acabado con ellos. Mientras tanto, seguirán teniéndonos enfrente

ACO

Logo de la Fundación Contexto y Acción

Probablemente, este 2025 que hoy termina haya sido uno de los años más tristes para la ya de por sí frágil salud de nuestra democracia. El avance de la ultraderecha, apoyada en una industria del odio y el bulo promocionada y financiada por los grandes poderes, se ha confirmado como una realidad ante la que apartar la mirada –e incluso tratar de rascar el rédito político del “mal menor”– resulta la más cínica e irresponsable de las actitudes.

En España, 2025 ha sido el año del ascenso definitivo de la extrema derecha neofascista y ultraliberal en las encuestas y, ahora también, en las urnas. El año de la cacería racista instigada por los representantes de la industria del bulo y sus altavoces mediáticos en Torrepacheco. El año del blanqueamiento y la institucionalización de los grupos neonazis aglutinados en torno a la estética cool de la marca Núcleo Nacional, la avanzadilla violenta y abiertamente supremacista de la ultraderecha. El año en el que Vox ha abandonado cualquier falsa apariencia de moderación, defendiendo abiertamente la deportación masiva de ocho millones de inmigrantes. 

Doce meses en los que se ha confirmado la deriva autoritaria y reaccionaria liderada por el maníaco que las élites han decidido poner al frente de la primera potencia mundial. En los que la presidenta de la Comisión Europea llevó un paso más allá la autohumillación de la UE ante tal esperpento político. En los que estas altas esferas comunitarias han abrazado a una primera ministra neofascista, Giorgia Meloni, como interlocutora válida, e incluso “moderada”. En los que la Alemania que creíamos vacunada contra el nazismo ha consolidado el ascenso político de sus herederos. En los que la ultraderecha de Chega! se ha alzado como segunda fuerza política en la vecina Portugal; y la interminable crisis política en Francia ha catapultado a Le Pen en las encuestas.

Ha sido el año del regreso de pinochetismo al poder en Chile, encarnado en la figura del ultra Antonio Kast; de la represión policial y la confirmación de la debacle económica de la Argentina de Milei; del blanqueamiento de la “mano dura” de Bukele en El Salvador. El año en el que un falso alto al fuego ha apartado los focos de un genocidio en Gaza que sigue su curso con el apoyo y la complicidad criminal de la Comunidad Internacional. 

Pero también el año en el que las casi 250.000 personas que, con vuestras firmas y donaciones, apoyáis la labor de Acción Contra el Odio habéis demostrado que nos van a seguir teniendo enfrente: que somos muchas más las que creemos en la convivencia, la democracia y los derechos humanos.

La abrumadora respuesta que durante 2025 hemos recibido por parte de la comunidad que hemos creado en torno a la idea de decir basta a la impunidad de quienes hacen del odio un negocio y un programa político es la mejor muestra de que la lucha no ha hecho más que empezar. Y estamos decididas a seguir demostrando que su xenofobia y sus mentiras tienen consecuencias. Que lo que Joaquín Urías, exletrado del TC y vicepresidente de ACO, denomina el “mínimo común social” es capaz de generar una resistencia democrática más potente de lo que quieren hacernos creer frente a la ola reaccionaria.

A lo largo de este año, Acción Contra el Odio ha impulsado 17 denuncias por actos de discursos de odio contra colectivos vulnerables, ocho de las cuales han sido admitidas a trámite y se están investigando.

Hemos logrado que la Fiscalía lleve ante los tribunales al agitador ultra Rudy Ruymán y el líder neonazi del grupo Desokupa Daniel Esteve; que una denuncia de la Fiscalía a raíz del proceso judicial iniciado por ACO contra el youtuber Jan Sin Miedo le lleve a comparecer ante una jueza y a tener que cerrar los canales a través de los que difunde sus agresiones racistas; o que se reforme el reglamento del Congreso de los Diputados para impedir que comunicadores de extrema derecha campen a sus anchas por la Cámara.

Y lo más importante de todo, hemos sembrado una semilla de esperanza y resistencia frente al avance de una ultraderecha que se presenta como imparable. Porque sabemos que ellos tienen de su lado al poder económico, a los magnates dueños de las grandes plataformas digitales y a unos medios ultrasubvencionados dispuestos a ponerse al servicio del mejor postor. Pero nosotras te tenemos a ti, a la gente. Y la certeza de que al otro lado existe una mayoría social que, independientemente de su orientación política, no está dispuesta a que nos arrebaten la democracia y la convivencia. 

Para ello, ahora contamos además con una herramienta que nos permite afrontar esta labor con mucha más fuerza y recursos. Desde hace varias semanas, ACO y la Revista CTXT se han unido para formar la Fundación Contexto y Acción. Una herramienta desde la que vamos a seguir combatiendo a la industria del odio y la desinformación con periodismo honesto y más batalla judicial contra los que persiguen a los más vulnerables. Y para la que ahora disponemos de una estructura que os permite apoyarnos económicamente desgravando hasta un 80% de las donaciones en la próxima declaración de la renta.

A través de este pequeño resquicio hemos tratado de hackear un sistema que expulsa del reparto la publicidad institucional a medios como CTXT, mientras dopa con cantidades obscenas de dinero a panfletos al servicio de la ultraderecha. Frente a este escenario, hemos decidido irnos del mercado definitivamente. Vuestra formidable respuesta ante esta apuesta, como siempre, nos está haciendo sentir que sois la mejor comunidad del mundo.

Sabemos que nuestro objetivo es ambicioso: acabar con la cultura del odio. Y somos conscientes de las reticencias que, entre ciertas sensibilidades, despierta la vía judicial como posible retroalimentación de esta deriva. Pero, dada la correlación de fuerzas, y la incomparecencia de una izquierda inmóvil que se ha mostrado sobrepasada por la internacional reaccionaria, no nos queda otra que seguir denunciando a quienes hacen del odio un negocio económico y electoral.

Ojalá en 2026 no tengamos que denunciar ni un solo delito de odio ni incitación a la violencia más. Eso significará que hemos acabado con ellos. Mientras tanto, seguirán teniéndonos enfrente. Gracias por acompañarnos. 

Nace Fundación Contexto y Acción, una entidad sin ánimo de lucro y con un fin social: defender los DDHH y fortalecer la democracia a través de la información veraz. Necesitamos tu ayuda, puedes donar aquí y desgravar un 80% en tu próxima declaración del IRPF.

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