16 de enero de 2026

X se niega cerrar la cuenta del influencer racista Jan Sin Miedo e incumple la orden de la justicia española

La compañía de Elon Musk lleva casi un mes ignorando la medida cautelar acordada por la jueza en el proceso judicial iniciado por ACO con el fin de “evitar que continúe cometiendo delitos de odio” en esta red social

ACO

Montaje con imágenes del magnate dueño de X, Elon Musk, y el investigado Jan Sin Miedo

La plataforma X está desoyendo la orden judicial emitida por una jueza española al mantener abierta la cuenta en esta red social del influencer ultra conocido bajo el pseudónimo de Jan Sin Miedo, denunciado por la Fiscalía por delitos de odio. El cierre de los perfiles en redes desde los que este agitador racista difunde contenido xenófobo e incita a la violencia contra las personas migrantes fue acordado como medida cautelar en el Juzgado de Instrucción nº 22 de Barcelona dentro del proceso judicial impulsado por Acción Contra el Odio (ACO) a principios de 2025.

En concreto, la jueza ordenó el pasado mes de diciembre la clausura de las cuentas del investigado en las plataformas de YouTube y X desde las que difundió llamadas a la violencia contra migrantes y personas racializadas, remitiendo la petición a las respectivas sedes de las empresas. Un mandato que, si bien YouTube acató a los pocos días clausurando el canal de Jan Sin Miedo, X sigue sin atender, permitiendo a diario la difusión de desinformación y discursos de odio racistas y xenófobo en este perfil.

Desde ACO, entidad impulsora del procedimiento, y solicitante de una personación como acusación popular en el mismo, denunciamos la dejación de X en su obligación de cumplir las órdenes judiciales emitidas desde un país de la Unión Europea, territorio en el que la compañía propiedad de Elon Musk opera y tiene sede. En este sentido, cabe recordar que X está sujeta al Reglamento de Servicios Digitales, marco según el que la empresa podría considerarse responsable del almacenamiento de este contenido en caso de no retirarlo tras tener conocimiento de la orden, emitida hace ahora más de un mes.

Las grandes corporaciones tecnológicas, así como los gobiernos que las apoyan y sustentan, no pueden estar por encima del derecho internacional, ni proteger bajo el paraguas de una supuesta “libertad de expresión” a ultras investigados por la justicia por delitos de odio contra colectivos vulnerables. Una práctica cómplice con los discursos de odio que ejercen al tiempo que operan en nuestro país con algoritmos que ocultan y castigan publicaciones en favor de los valores democráticos y la defensa de los derechos humanos.

Una investigación que desveló “indicios relevantes de criminalidad”

Esta medida cautelar, solicitada por el Ministerio Fiscal en su denuncia, llega después de que el investigado compareciera el pasado 19 de noviembre ante la jueza, una vez concluidas las diligencias preprocesales de la Unidad Central de Delitos de Odio y Discriminación de los Mossos d’Esquadra abiertas tras la denuncia presentada por ACO en febrero de 2025. Esta investigación constató “indicios racionales y relevantes de criminalidad que justifican el ejercicio de la acción penal” que impulsó con posterioridad la Fiscalía, incluyendo la petición de la medida cautelar que X está incumpliendo.

El cierre provisional de estos canales y la retirada del contenido xenófobo alojado en ellos tienen como objetivo, tal y como especificaba la Fiscalía en su denuncia, “evitar que continúe la comisión del delito” y proteger de esta forma a las posibles víctimas del mismo. Se trata de una medida que la Fiscalía Provincial de Santa Cruz de Tenerife también ordenó como parte de la denuncia presentada contra el agitador ultra Rudy Ruymán, impulsada de igual forma a raíz de un proceso judicial iniciado desde ACO.

En la denuncia inicial de ACO que dio pie al arranque de este proceso judicial, la asociación aportó varios de los vídeos que sirvieron a la Fiscalía para ordenar el cierre cautelar de los canales que ahora la jueza hace efectivo. En ellos, este youtuber ultra mostraba agresiones contra personas de origen magrebí y subsahariano que el autor identificaba como inmigrantes, a los que atacaba rociándoles con gas pimienta directamente a los ojos.

Estos vídeos, que alcanzaron millones de reproducciones en redes, se acompañaban de reivindicaciones por parte de este influencer del odio como acciones de “lucha contra la delincuencia”, en un claro intento de vincular a la población racializada y migrante en España con la delincuencia. En otros de ellos, se impartían tutoriales de formación sobre el uso del spray de pimienta explicando cómo replicar su modus operandi.

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