#desinformación

Los agitadores ultras no volverán a pisar el Congreso de los Diputados acreditados como periodistas. El cambio de reglamento aprobado hoy martes 22 de julio con el esperado rechazo de PP y Vox pone fin a esta anomalía democrática que durante años ha permitido que los instigadores de odio subvencionados hayan utilizado la sede de soberanía popular como escenario para la difusión de bulos y la creación de su contenido racista, machista y xenófobo.
Lejos de suponer el falso recorte de la libertad de expresión e información que desde ciertos medios cómplices con el auge de la ultraderecha en España se trata de trasladar, la retirada a estos agitadores de una credencial de prensa que jamás debieron obtener no hace más que restablecer el mínimo respeto a las buenas prácticas periodísticas y el decoro profesional exigible en una institución como el Congreso de los Diputados. Una rectificación que da respuesta a las demandas de los propios periodistas parlamentarios, quienes han sufrido y denunciado en reiteradas ocasiones el matonismo y el acoso -incluso físico- de estos personajes a compañeros y diputados.
La reforma del reglamento que regula la presencia y desarrollo de la labor de los periodistas en la Cámara Baja llega después de que la asociación Acción Contra el Odio (ACO) haya presentado hasta en dos ocasiones una petición ante la Mesa del Congreso solicitando dicha modificación y exponiendo los motivos por los que se consideraba urgente la revisión de los criterios de acreditación. Una primera, formalizada en enero de este mismo año, y una reiteración que fue presentada el pasado mes de marzo y respaldada por casi 70.000 firmas de ciudadanos y ciudadanas.
Con estas dos peticiones, ACO se sumó a la que ya realizó en junio de 2024 la Asociación de Periodistas Parlamentarios a la Cámara, así como a las propias quejas formuladas por algunos partidos en la junta de portavoces de la Cámara. Quejas formales que se manifestaron públicamente a través de concentraciones como la que los periodistas parlamentarios protagonizaron en febrero de este mismo año ante las puertas del Congreso bajo el lema “señalar no es informar”, con el objetivo de denunciar la actividad de estos agitadores y defender el cumplimiento de una de las máximas de nuestra democracia: el derecho a la información veraz de la ciudadanía.
Algunos de los pseudoperiodistas señalados por este cambio del reglamento son agitadores como los vinculados a los medios EDA TV y Periodista Digital Vito Quiles, Bertrand Ndongo o Adrián de Oliveira (alias Rescue You). Todos ellos, comunicadores estrechamente vinculados a la ultraderecha -en el caso de Quiles llegando incluso a formar parte de la lista electoral de Se Acabó La Fiesta en las últimas elecciones europeas-, y con diversos episodios de acoso a políticos y periodistas y comportamientos inadecuados en ruedas de prensa a sus espaldas.
Se trata en todos los casos de actuaciones recurrentes, que reproducen patrones muy similares, siempre con el objetivo último de amedrentar a diputados y profesionales de la información en una tarea completamente ajena al objeto de la acreditación que hasta ahora ostentaban. Un fraude evidente y más que demostrado a los motivos por los que se les fue concedida dicha credencial.
Desde ACO celebramos la aprobación de este cambio de reglamento y la recuperación de la normalidad democrática y el respeto al derecho de la ciudadanía a una información veraz y de calidad que jamás debió perder una institución como el Congreso de los Diputados. Recordamos que la libertad de prensa no incluye la libertad de bulos ni la de amedrentar o acosar físicamente a los diputados, y que todo medio que blanquee o normalice estas prácticas estará siendo cómplice de la degradación de nuestra democracia y del respeto a los derechos humanos y la convivencia.
La actividad de estos agitadores de extrema derecha no va a terminar con esta medida. Su espacio natural es la calle, donde principalmente desarrollan su matonismo mal disfrazado de “incomodidad periodística”, y donde seguirán acosando a políticos y periodistas de izquierdas e incitando al odio contra las minorías. Por eso, es esencial que desde la sociedad civil, el tejido asociativo y las instituciones públicas continuemos luchando por recortar la impunidad total con la que estos enemigos de la democracia han estado difundiendo bulos y desinformación financiados y dirigidos a nivel global con objetivos políticos.